Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Senor Jesucristo,
Padre de misericordias y Dios de toda consolacion.
el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones,
para que podamos tambien nosotros consolar
a los que estan en cualquier tribulacion,
por medio de la consolacion con que nosotros
somos consolados por Dios.
Porque de tal manera que abundan en
nosotros las aflicciones de Cristo,
asi abunda tambien porel mismo Cristo
nuestra consolacion.
Y de igual manera el Espiritu nos ayuda
en nuestra debilidad;
pues que hemos de pedir como conviene,
no lo sabemos, pero el Espiritu mismo intercede
por nosotros con gemidos indecibles.
Mas el que escudrina los corazones sabe cual es la intencion
del Espiritu, porque conforme a la voluntad de Dios
intercede por los santos.
Y sabemos que a los que aman a Dios,
todas las cosas les ayudann a bien,
esto es, a los que conforme a su proposito son llamados.
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