Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduria,
pidala a Dios,
el cual da a todos abundantemente y sin reproche,
y le sera dada.
Pero pida con fe, no dudando nada;
porque el que duda es semejante a la onda del mar,
que es arrastrada por el viento
y echada de una parte a otra.
Acerquemonos, pues confiadamente al trono de la gracia,
para alcanzar misericordia y hallar gracia
para el oportuno socorro.
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