“Tomaron a cierto Simón de Cinche, que venía del campo , y le pusieron encima la cruz .” Lucas 23:26.
Nuestra Obediencia a Dios les cuesta más a otras personas que a nosotros , y es ahí donde comienza el dolor. Si amamos a nuestro Señor , la obediencia no nos cuesta nada y, por el contrario, es un deleite . Pero les cuesta mucho a quienes no lo aman . Ya que obedecer a Dios trastorna los planes de otras personas , ellas se burlarán de nosotros , diciendo : “ ¿Acaso esto le llamas cristianismo ? “ Podemos evitar el sufrimiento, pero no si vamos a obedecer a Dios. Debemos dejar que se pague el precio . Cuando nuestra Obediencia empieza a costarles a otros un precio, nuestro orgullo humano se atrinchera y decimos : “ Jamas aceptaré nada de nadie “. Pero debemos hacerlo, o desobedecemos a Dios. No tenemos ningún derecho a pensar 💭 que las relaciones que tenemos con otras personas deberían ser de una clase diferente de las que él mismo Señor mantuvo (ver Lucas 8:1-3).

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