Había una vez un hombre rico 🤑.
Que se fue a tierras lejanas 🐎
y ordenó a sus tres siervos cuidar su casa 🏡.
Le dio al primer cinco talentos,
al segundo dos talentos
y al tercero un talento.
Cuando el hombre 👨🏻 refrescó los llamó
y les preguntó que habían hecho con sus talentos.
El primero le dijo:
“ Maestro , me dio cinco talentos
lo utilice y tengo cinco más.
“ Usted es un siervo fiel y merece una recompensa.”
elogió el maestro.
El segundo siervo dijo ,
“ Maestro, usted me dio dos talentos.
He usado y conseguido dos más .”
El maestro se sintió complacido
y también lo elogió.
El tercer siervo dijo,
“Maestro, tenía miedo de su ira.
Enterré el talento que me dio para mantenerlo a salvo.
Aquí le devuelvo.”
El maestro contestó :
“ Eres un siervo malo y perezoso 🦥.
Deberías haber usado tu talento
y obtener beneficio.
Dale tu talento a un servidor leal
y retírate de mi casa 🏡.”
Al igual que Dios nos da talentos y habilidades
desde el nacimiento.
El que trabaja y aumenta sus talentos
hace que Dios se alegre.
Al que es perezoso 🦥, le molesta.
Los dones de Dios no deben ser enterrados,
deben dar sus frutos.
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